Consejos prácticos para visitar Munich

-Munich es una ciudad bonita y agradable por sí misma. No necesitas esperar a la Oktoberfest para visitarla. Si te interesa la ciudad y no la fiesta, acude en otras épocas del año fuera de la Oktoberfest en las que tanto el viaje como la estancia te resultarán mucho más baratos.

-Por lo general, sale algo más barato volar a Munich desde Barcelona que desde Madrid, así que tenlo en cuenta si puedes elegir entre las dos opciones. Si vuelas al aeropuerto de Memmingen (o Munich West, como han querido llamarle), ten en cuenta que está situado a más de 100 kilómetros de la ciudad.

-No te centres sólo en la ciudad de Munich a la hora de preparar tu viaje, sobre todo si vas por varios días. La ciudad es bastante manejable y se puede ver en poco tiempo, por lo que no descuides la posibilidad de realizar las excursiones cercanas a alguno de los castillos, el campo de concentración de Dachau o, incluso, a la cudad austriaca de Salzburgo.

-El transporte público es excelente. Utilízalo siempre que puedas y, si vas con coche, déjalo sólo para las excursiones cercanas a la ciudad. La tentación de colarse en el metro o el tren de cercanías es muy fuerte, ya que no hay torniquetes de entrada en las estaciones, y muchos turistas no pagan un sólo billete durante su estancia. El problema es el momento en el que aparece un inspector y te toca pagar inflexiblemente la multa de 40 euros. Hay controles con relativa frecuencia.

-Si vas a utilizar el transporte público en Munich, haz antes del viaje una pequeña previsión de las veces que lo vas a utilizar. Salvo que sea para algo muy puntual, no recomiendo los billetes sencillos, ya que son caros. Sin embargo, los billetes para uno o tres días y la CityTourCard merecen mucho la pena si vas a realizar varios viajes. Si vas en grupo, ten en cuenta también que los billetes de transporte para grupos de hasta cinco personas durante uno o tres días salen por un precio reducidísimo.

-No esperes hasta llegar al centro de Munich para comprar tu billete de transporte público. Mira antes de viajar qué tipo de billete es el que más te compensa y cómpralo directamente en la parada del tren del aeropuerto o pídeselo al conductor del autobús, que lo imprimirá sin problemas. Te ahorrarás un viaje. Por cierto, el autobús de Lufthansa al aeropuerto no se incluye dentro de las tarifas de transporte público.

-Si vas del centro de la ciudad al aeropuerto en la línea de tren S1, ten en cuenta que el tren se divide cerca del final del recorrido. Asegúrate de estar en los vagones que van al aeropuerto o acabarás en Freising, haciendo turismo por la periferia de Munich.

-La bicicleta es una forma muy cómoda de conocer Munich. Piénsatelo. En el centro hay varios establecimientos donde puedes alquilarlas.

-Si tienes un tiempo muerto durante tu visita a Munich y quieres relajarte, una muy buena opción de hacer turismo y disfrutar de una actividad tranquila es visitar el Parque Olímpico y pasar un rato en la piscina donde se disputaron las competiciones de natación de los Juegos Olímpicos de 1972 o en la sauna.

-Munich, por lo general, es una ciudad bastante segura. Eso sí, hay tres excepciones en las que no está de más un poco de precaución: Las zonas del Jardín Inglés y la Haupbanhof por la noche y, por otra, hay que tener cuidado con la cartera en la Oktoberfest, dada la aglomeración de gente y el estado de las personas que allí se encuentran.

-La Oktoberfest es la gran atracción turística de Munich, pero tiene una serie de particularidades que la hacen especial y no recomendable para todo el Mundo. Por ejemplo, no se la recomiendo a quien no esté dispuesto a comer y beber en grandes cantidades, no disfrute de la cerveza, no le guste estar rodeada de gente que haya bebido o no soporte las aglomeraciones. En ese caso, mejor aprovechar otra época para conocer la ciudad.

-Si finalmente te decides a acudir a la Oktoberfest, prepara el viaje con muchísima antelación. Los precios de vuelos y hoteles se disparan en toda la ciudad. Puede parecer exagerado, pero conviene empezar a preparar el viaje ya desde el mes de enero. Así nos aseguramos disponibilidad en hoteles y vuelos a precios más razonables y, si somos un grupo amplio, podremos intentar, incluso, reservar espacio en una carpa.

-Si te quedas sin hotel en Munich, puedes buscarlo en las afueras, en lugares bien comunicados con la ciudad como Erding o Augsburgo. El precio será más barato, pero recuerda que tendrás cerca de una hora de viaje de vuelta, muchas veces con demasiado alcohol o cansancio encima.

-El recinto de la Oktoberfest es un hervidero de gente los fines de semana y está más tranquilo entre semana. A partir del viernes por la tarde, el acceso a las carpas se hace bastante difícil. Los fines de semana es absolutamente imprescindible madrugar y estar en la cola de una carpa un par de horas antes de la apertura para poder acceder. Es importante que elijas bien la carpa que quieres visitar, ya que no saldrás de ella en todo el día.

– Si por alguna razón no puedes llegar a tiempo de ocupar un sitio en una carpa (tu avión llega tarde, no te apetece madrugar o tienes cosas que hacer por la mañana), una buena opción para asegurarse una experiencia parecida es reservar en la menos demandada “Das Wieszn” am Stiglmaierplatz. Por mucho que lo vendan como tal, no tiene que ver con la Oktoberfest y ni siquiera está cerca del recinto, pero nos permite reservar comodamente y disfrutar de una cena con un ambiente muy parecido al que hay dentro de las carpas de la Oktberfest. No es lo mismo, pero tiene bastante parecido.

-Llevarse las jarras enormes y tradicionales donde se sirve la cerveza es una tentación para muchos visitantes, pero hay que tener en cuenta que, aparte de estar muy mal visto, puede ser considerado como delito, ya que son propiedad de la cervecería correspondiente.

Cuidado con los abusos y el exceso de alcohol. No sólo los tuyos, sino los de otras personas que pueden ponerse agresivas. Y, evidentemente, no se te ocurra conducir después de haber bebido.